Aguirrezabal Gallastegui Cipriano

Cipriano Aguirrezábal Gallastegi (Arriaundi, Bizkaia, 28 de septiembre de 1922-Durango, 30 de abril de 2001) tiene 11 hermanos, entre los que José, mayor que él, y Julián, menor, se interesan por la competición ciclista. José abandona pronto, pero Julián persevera y correrá en la misma época que Cipri. Este hace en el ciclismo todo lo que está en la mano de un ciclista vasco de los años 40, o sea ganar o al menos dar guerra a tope en las pruebas de casa y probar suerte en las del resto del territorio español.
Además de esto, Cipri es uno de los escasos ciclistas de la península que traspasan la frontera francesa para competir, aunque la única vez que lo hizo fue para conocer el Vigorelli de Milán, del que después de una excelente actuación clasificándose en tercer lugar en una confrontación internacional, guarda un recuerdo que jamás se borrará de su memoria. Su suelo de madera perfecto, las gradas abarrotadas de público entusiasmado y la expectación de los asiduos espectadores a sus veladas nocturnas.
La infancia de Cipri transcurre entre la escuela, las vacas y la cantera familiar. Como nada de eso se puede descuidar, la bicicleta siempre queda en un segundo plano, como una gran afición que hay que cuidar en la medida de lo posible, solo de lo posible, que en estos tiempos nadie hace milagros.
Cipri Aguirrezábal fue un excelente esprinter, capaz de batir a los mejores llegadores nacionales de los años 40, empezando por el gran Delio y siguiendo por Orbaiceta, Olmos o Carretero. El ciclista de Durango solía decir que, cuando se encontraba en forma, subía. Bien entendido que de lo que estaba hablando era de media montaña. Pero lo cierto es que, sin responder ni mucho menos al retrato del ciclista hispano escalador y fondista, puesto que medía 1,76 y pesaba en estado de forma 75 kilos, subía por fuerza y alcanzó unas excelentes clasificaciones en escaladas clásicas.
Eran los tiempos en los que los corredores tenían que acudir en bicicleta a las carreras porque la economía no daba para más, y cuando ocupaban un vagón de tercera clase en algún tren de aquellos de madera, si no querían morir congelados estaban obligados a hacer fuego dentro del mismo vagón. Cosa que desembocó en una cierta ocasión en el incendio del mismo. Lo que no pasaran aquellos tenaces ciclistas de los años 40... En otra ocasión, Cipri pincha mientras pedalea por las frías carreteras castellanas, cerca de Palencia, y cuando se detiene a reparar bajo una intensa nevada, aparece un lobo junto a la carretera, a unos pocos metros de él. Más tarde, hablando con Orbaiceta, este le confirma que también lo hab visto, mirándole fijamente, igual que a Cipri. Así andaban entonces aquellos héroes, sin un coche que les pudiera prestar ayuda, con perros ladrándoles por las infames carreteras de la posguerra, incluso con un lobo hambriento mirándoles de hito en hito en una tarde oscura de frío y nieve.

CUANDO LA GUERRA ACABA
Cipri empieza a competir como neófito nada más terminar la guerra. En el 39 se impone en una prueba en Sestao y hace algunos otros puestos en las escasas competiciones que tienen lugar en Bizkaia. El año 40 asciende de categoría y, aunque no obtiene ninguna victoria, se encuentra varias veces entre los primeros clasificados, siempre en competiciones de su tierra.
En el 41 se impone en Retuerto, en Miravalles y en el Circuito de Soietxe, y hace segundos puestos en Altsasu, en el Circuito Santa Cruz de Azkoitia y decimoquinto en el Gran Premio Ayuntamiento de Madrid, en este caso por delante de Olmos y Carretero.
En el 42 obtiene victorias en Sestao y Circuito de Amorebieta, hace segundo en el Gran Premio Bizkaia detrás del joven Mancisidor y delante de Jesús Dermit, y de nuevo ocupa unos cuantos buenos lugares en carreras disputadas en su zona. El 43 es un año de mucha actividad y su mejor temporada hasta entonces, ya que vence en San Salvador del Valle y Circuito de Begoña.
En la segunda etapa del Gran Premio de Bilbao, con Sollube a 40 kilómetros de meta, marchan escapados junto a Cipri, Langarica, Félix Vidaurreta y Máximo Dermit. Al final, victoria de Cipri por delante de Langarica y Dermit. En la general es el primero, con el mismo tiempo que Langarica. Finalmente le desbancan Mancisidor y Berrendero en una contrarreloj de 30 kilómetros, que es el segundo sector de la etapa tercera. Por la mañana, en el sector en línea, hace segundo detrás de Delio. También hace el tercer lugar en Iurreta, al lado de casa. Ampliando su radio de acción, acaba el segundo en Burgos y Vitoria, quinto en Madrid, etcétera. Esta temporada Cipri es una de las revelaciones, junto a Langarica y Gutiérrez. Además, arranca otro segundo puesto en Álava, detrás de Carretero, un cuarto en el Circuito Ribera del Jalón, que se adjudica Berrendero, y disputando el siguiente puesto al sprint, se le adelantan el ratón Lahoz y la locomotora Delio.
En el 44 es profesional de cuarta categoría y gana el Gran Premio Loinaz, la primera etapa del Gran Premio Bilbao y amplía aun más su radio de acción participando en la Volta a Catalunya, en la que se impone en la sexta etapa, haciendo quinto en la Vuelta a Levante. También hace segundo en la Subida a Arantzazu y tercero en el Naranco y Subida a Estíbaliz, además de un sexto en Arrate. Séptimo en el Campeonato de España de Montaña, disputado en Bilbao, participa en la Vuelta a Cantabria, en la que abandona después de hacer un tercer puesto en la segunda etapa, llegando a la meta tras de Delio y Casas e imponiéndose en el sprint del pelotón. En la tercera es el segundo al sprint por detrás de Berrendero y se retira finalmente en la cuarta, la etapa reina de Alisas, abandonando también en la Volta.
En el 45 vence en el Circuito de Getxo, de 85 kilómetros, imponiéndose a Fermín Trueba después de una espectacular fuga de los dos. Gana también la Vuelta a Santoña, delante de Gándara, y obtiene otro triunfo en Laredo, hace segundo en la Subida a Estíbaliz, superado por Miguel Lizarazu, sexto en Arrate, octavo en Arantzazu y tercero en el Circuito de Pascuas, tras de Orbaiceta y Olmos. En el Campeonato de España por Regiones corre con Langarica y Lizarazu, representando a Bizkaia, y son batidos por Catalunya.

LAS VUELTAS A ESPAÑA
El 46 es un buen año en su carrera deportiva, sobre todo porque participa en la Vuelta a España, en la que hace el puesto 12º, y un segundo lugar y dos terceros en otras tantas etapas. En la Castellón-Tortosa acaba el segundo al sprint detrás de Fombellida. En la Zaragoza-San Sebastián, de 276 kilómetros, enseguida de pasar Pamplona se detiene, averiado, cambia de máquina y alcanza al pelotón, pero en lugar de incorporarse a él, sigue adelante con la consiguiente alarma del mismo, que tira de él hasta cazarle. Finalmente, en el Kursaal de San Sebastián hace el tercero al sprint detrás de Delio y Langarica, por delante de Gual y Van der Voorde. Quinto en la Reinosa-Gijón, de nuevo al sprint, en este caso detrás de Delio, Lourenço, Fombellida y Langarica. Cipri también anda contrarreloj, como lo demuestra su cuarto puesto logrado en la Gijón-Oviedo de 58 kilómetros, en la que le superan solamente Berrendero, Langarica y Lambrichts. En la León-Valladolid hace el cuarto al sprint detrás de Fombellida, Lambrichts y Delio. En el verano participa en una reunión internacional en el Metropolitano, que enfrenta a España con los extranjeros que han disputado la Vuelta. En ciclo-cross hace segundo en el Campeonato de Bizkaia disputado en Lemoa. Repite victoria en Getxo, con un trazado de 90 kilómetros, delante de su hermano Julián, Lizarazu, Trueba, Martín y Poblet, y obtiene otra victoria en un critérium en Zaragoza.
El 47 es su gran año porque gana dos etapas consecutivas de la Vuelta, la sexta y la séptima, aunque finalmente se retira. En realidad la retirada no es tal y se produce porque la organización no permite en esa edición que los ciclistas utilicen material que no proporcionen ellos mismos. Cipri, que sufre un buen número de pinchazos, un día utiliza un neumático italiano y la organización lo descalifica. La primera de sus etapas ganadas acaba en Montjuic y es la Tarragona-Barcelona, imponiéndose por este orden a Van Dyck, Pedrali y Delio y se adjudica también la séptima, con final en Lleida, batiendo de nuevo a Delio, acabando en cuarto lugar en la novena con final en Pamplona. En esta campaña obtiene algunos otros buenos resultados, como el segundo lugar en el Circuito de Durango, participando en la Vuelta a Mallorca con el Dalton-Auto, y en la de Burgos, retirándose en las dos, y participa en el Campeonato de España de ruta, que no le va porque se disputa sobre 150 kilómetros contrarreloj, demasiada distancia.
En el 48 se adjudica el Gran Premio Liberación de Bilbao, delante de Hortensio Vidaurreta, hace segundo en el Campeonato de España por Regiones con el equipo Vasco-Navarro, acompañado por Félix y Hortensio Vidaurreta, corriendo la mitad de la carrera con el cuadro roto. Aun así, solo son superados por Catalunya. Cipri hace además un sexto en la Subida a Arrate. En la primera etapa del Circuito Ribera del Jalón, se impone por delante de Gabriel Saura, aunque al final las averías le alejan del triunfo.
En el 49 alcanza la victoria en el Circuito del Duranguesado en Iurreta y se impone en el entonces prestigioso Trofeo Florián Inclán de Burgos sobre 180 kilómetros, en el que Gándara hace todo el recorrido en cabeza, aunque finalmente es alcanzado y la victoria se disputa al sprint, imponiéndose Cipri, quien gana también en el Circuito de Torrelavega, hace segundo en el Gran Premio Loinaz de Beasáin, segundo en el Campeonato de España por Regiones, de nuevo con la selección Vasco-Navarra, quinto en Arrate, y abandona en la Volta, después de hacer segundo en la primera etapa, solo batido por Poblet.

LA RETIRADA
En el 50 cierra su ciclo con una victoria en el Gran Premio San Antonio de Durango, imponiéndose a San Emeterio, y en San Fausto, de nuevo en Durango. Su retirada ya estaba más que meditada porque Cipri para entonces ya ha montado la tienda de bicicletas que será su futuro. Como tantos otros ciclistas de su época, se ve obligado a abandonar la competición, pensando en formar una familia, que eso a veces no se saca adelante solo con trofeos, por importantes que fueran estos. Cipri se casa con Aurora el 6 de enero de 1952.
Después de colgar la bici, nunca se desentenderá del ciclismo, siendo Presidente de la Duranguesa en un par de ocasiones, en dos períodos distintos, en definitiva cuando se le necesita. Cipri después jamás perderá la afición a la bicicleta y no deja de salir a la carretera hasta los sesenta y tantos, Más tarde, a la vista de tantos accidentes que ocurrían, decide hacer rodillo.
Cipri tuvo 6 hijos. Ninguno de ellos siguió sus pasos en el ciclismo, pero Txetxu ha sido y es árbitro de ciclismo desde hace muchos años. Otros dos han sido pelotaris profesionales en Florida durante más de tres lustros, a fin de cuentas siguiendo la tradición de Cipri, porque después de la bicicleta su otra gran afición fue el frontón. Finalmente 4 de ellos han acabado llevando los negocios de su aita, electrodomésticos y por supuesto bicicletas, en Durango. La tercera gran afición de Cipri fue el campo y por ello viajaba con frecuencia a Burgos con su señora, donde su amigo Ayala siempre les tenía reservada una habitación. Por otra parte, siempre mantuvo la amistad con sus viejos compañeros ciclistas, Orbaiceta, Gual, los hermanos Rodríguez, los Morales y un largo etcétera.
Cipriano Aguirrezábal Gallastegi, el esprinter vasco de los 40, fallece en Durango el 30 de abril de 2001. Para despedirlo, acuden a Durango numerosos ex compañeros, aquellos que compitieron con él en los tiempos más difíciles del ciclismo español.
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